Leonardo Favio retrata la infancia atravesada por el abandono, la violencia institucional y la búsqueda de libertad. La película sigue a Polín, un niño que escapa de un reformatorio y vuelve a las calles de su barrio. Con una puesta en escena austera y profundamente poética, Favio observa el mundo desde la mirada infantil. La marginalidad aparece sin sentimentalismo, convertida en experiencia, territorio y memoria. Una de las obras fundamentales del cine argentino y el comienzo de una filmografía excepcional.